Un Jardin Aprés La Mousson de Hermes

Tuve una época de buscar olores que me evocaran lugares y momentos. Concretamente buscaba olores naturales, que me llevaran a jardines, bosques, montañas… Quería encontrar olores verdes, florales, vegetales, frescos, olores que olieran como la propia naturaleza. En ese viaje probé muchas cosas, algunas muy interesantes, que lograban evocar lo que yo buscaba. Los jardines de Hermes son un ejemplo de lo que comento. Un Jardin aprés la Mousson y Un Jardin en Méditerranée no tardaron en llegar a mi colección.

Jean Claude Ellena, hasta hace poco perfumista de Hermes, se embarcó en el desarrollo de una colección de jardines: representaciones olfativas de viajes a través de exóticos paisajes interpretados con el peculiar estilo de Ellena. Nos gusten más o nos gusten menos, los jardines de Hermes nos ofrecen perfumes de un estilo muy distinto a lo que podemos encontrar en la perfumería de diseñador. Perfumes de inspiración natural, evocativa, con muchos matices vegetales, minerales, frutales, llenos de pequeños detalles. Sólo por eso ya merece la pena, como poco, tenerlos en cuenta.

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Un Jardin aprés la Mousson: la magia de Kerala tras la lluvia.

Un Jardin aprés la Mousson (2008) pretende llevarnos a la región india de Kerala, un territorio con un clima muy humedo, en el que llueve intensamente casi la mitad del año. Su paisaje es una mágica combinación de selvas tropicales y montañas cubiertas de un verdor denso, de ríos y lagos salpicados de casas flotantes. Un escenario de ensueño para los amantes de la naturaleza.

En esta región se inspira Jean Claude Ellena para su jardín (Un jardín tras el monzón) y su ejecución es de lo más acertada. Ellena construye un perfume acuático delicado, transparente, de tonos fríos y sombríos. Un perfume que consigue transportarte a una selva frondosa y mojada, mientras sientes el monzón, el aire cálido y húmedo que sopla del mar anunciando la estación de lluvias.

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El arte de Ellena reside en que crea un perfume acuático sin recurrir a los aromaquímicos habituales. En lugar de simplificar los acordes recurriendo a moléculas, Ellena los construye con detalle. Abre con un acorde acuático con una nota llamativa de melón. Una nota húmeda muy lograda que evita recurrir al cansino calone que encontes inundaba todos los acuáticos masculinos. Este acorde pronto se verá acompañado por una mezcla de aromáticas especias que dan efervescencia al perfume: jengibre, cardamomo, pimienta y cilantro. El cardamomo da un toque cítrico, mientras el jengibre aporta su exótico aroma entre dulce, picante y calido. Estás notas están aplicadas con mucha ligereza y no buscan imponerse. Todo sigue el estilo minimalista del artista. Son pequeños detalles los que van construyendo el perfume.

Pasada esta fase un vetiver sombrío, pálido, aparece para intensificar la sensación húmeda del perfume. Se aprecian muy ligeras y transparentes notas florales que ayudan a construir esa sensación de jardín. En ningún momento destacan, se quedan en el fondo de la imagen. Al final del secado nos queda el vetiver y un leve recuerdo del melón con las especias, todo ello envuelto entre esos acordes vegetales y minerales cálidos que tan bien sabe construir Ellena, evocando grandes hojas y rocas mojadas a punto de secarse.

La representación perfumística de un paisaje mojado que se va secando en el calor soporifero del clima monzónico

En resumen, Un Jardin aprés la Mousson nos ofrece un perfume acuático y afrutado, que nos evoca el aroma de la tierra, la selva y las rocas, mojadas por las fuertes lluvias, secándose durante unas horas de calma. No me parece un perfume totalmente fresco. Logra captar por momentos el calor sofocante y húmedo del clima monzónico durante la estación de lluvias. También logra perfectamente captar la esencia de la vegetación y la tierra, algo que los jardines de Hermes logran bastante bien en general.

Como me pasa con muchos perfumes de Jean Claude Ellena, lo valoro más por el cuadro que pintan,el paisaje que evocan, la sensación que logran, que por su utilidad como perfume. El aroma es muy bueno, natural y original. Muy en el estilo de su creador, logra un minimalismo, delicadeza y transparencia que artísticamente es de algo a tener muy en cuenta. ¿Qué ocurre? Pues lo de siempre. Todo esto acaba afectando al rendimiento del perfume. Su longevidad es decente, pero su estela es bastante baja. Todos los preciosos matices se pierden en el aire, sólo los disfrutas oliéndolos a corta distancia. Es una pena, porque esto provoca que el logro artístico pase desapercibido. Si esto para ti es un problema, difícilmente disfrutarás este perfume. Si conoces el estilo del perfumista y te gusta, este perfume tiene su huella reconocible por todas partes.

Mi valoración: 7 / 10

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1 comentario

  1. A mí es que es un olor que se me viene muy muy abajo en el secado, algo típico que me sucede con estos jardines. Abre muy chulo, pero en mí termina en una especie de rollo que me huele como a shampoo herbal, muy soso y sin chispa.

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