Gusto y olfato: Double Black & Bois d’Ascese

Desde hace un tiempo me he hecho al hábito de tomar mis licores solos, sin la compañía de azucarados y gaseosos amigos que afecten a su sabor. Podría decir que esto lo he hecho por motivos de salud, aunque puede sonar un poco cómico. El caso es que me he abierto a todo un mundo de sabores alejados de las típicas marcas comerciales y sus bebidas “normalitas” diseñadas para mezclar con refrescos. Me he aficionado especialmente al mundo del whisky, sobre todo al escocés. Estoy muy lejos de ser un experto, ojalá, pero he de reconocer que mi limitada experiencia ha sido de lo más satisfactoria.

El whisky es una bebida con mucha historia, envuelta en tradiciones y mitos, además de ser la seña de identidad de una de las regiones con más carácter que uno puede visitar como puede ser Escocia, y más concretamente sus highlands, en las que este brebaje se prepara desde, al menos, el siglo XV. En una región relativamente pequeña puede uno encontrar numerosas destilerías, cada una produciendo whisky según la tradición y el estilo de la región en la que se encuentren.

En este viaje hice mi semanal peregrinación a El Postura, un bar típico de Sevilla, con más de 60 años de antigüedad y que ha sabido adaptarse a los tiempos, pasando de clásica bodega a ser un bar de copas moderno y lleno de vida en la noche sevillana. Su fama se debe, en parte, a sus famosos “postura” una bebida que hacen a base de vino mistela mezclado con ginebra, ron, coñac o whisky. Pero no sólo eso, combinados de calidad, camareros de lo más agradable y unos precios muy ajustados convierten el lugar en todo un acierto. Tienen una decente selección de bebidas y en él empecé a probar cositas buenas. Es algo a tener en cuenta, sobre todo en una ciudad donde muchos bares y pubs te miran con cara rara si pides algo más allá de un Ballantine’s o un Barceló, y la cara es aún peor si lo pides sólo.

El otro día, por recomendación del “jefe” me arriesgué a probar Johnnie Walker Double Black. Lo hice por recomendación ya que no soy muy fan del original Red Label, no obstante, él me prometio algo distinto, y así fue, toda una sorpresa.

Cuando agarré ese vaso, generosamente cargado, y me lo eché a la nariz recibí el primer aviso. Un olor muy ahumado. Había leído sobre whiskys con un carácter ahumado, casí quemado o incluso alquitranado… siempre pensé que todo era un poco exagerado, pues nunca me había cruzado con uno. En este un golpe de madera quemada con un fondo dulzón te pega en la nariz, pero aún es más intenso al echártelo al paladar. Ahumado y amaderado, pero con la dulzura de la malta, toques cremosos. Double Black te deja un sabor en el paladar no muy duradero ni intenso, algo ahumado, con toques de vainilla y roble, pero no, no te deja un sabor de boca especialmente llamativo.

Johnnie Walker Black Label y Double Black (sincomillas.com)

Johnnie Walker Black Label y Double Black (sincomillas.com)

Hablamos de las diferencias entre este Double Black y Black  Label. Lo que en principio parecía  un whisky y su hermano mayor no es tal cual. Black Label es un whisky más clásico de la marca (con malta dulce, vainilla, miel, toques afrutados de manzana y un poco de humo), envejecido 12 años en barrica. Double Black, en comparación, es una bomba de humo que, además, no indica la antigüedad del whisky en su etiqueta. Supusimos que Johnnie Walker se ha permitido usar barricas más jóvenes y aprovechar el tirón de la marca Black Label, para crear un nuevo y totalmente distinto producto, en consonancia con la popularidad que ultimamente tienen los whiskys ahumados entre los aficionados. La jugada ha salido bien, es muy buen whisky, probablemente no un “top” para los expertos pero muy bebible y especial para quien se esté iniciando en el mundillo. Quien quiera algo ahumado y complejo puede, por lo que he leído, encontrar buen material en los whiskys procedentes de Islay (Lagavulin, Laphroaig, Ardberg…) caracterizados por su particular y potente ahumado. Yo los tengo en mi punto de mira.

Marcas populares de Islay

Marcas populares de Islay

No obstante, y tras esta perorata amateur sobre whisky, lo que más me llamó la atención fue el aroma, tanto en la nariz como al echarlo al paladar. Soy un aficionado a los perfumes y aquello me resultó conocido. Estuve un rato dándole vueltas a la cabeza hasta que me vino: Bois d’Ascese, la obra de Julien Rasquinet para Naomi Goodsir. Bois d’Ascese es un perfume, en teoría, en torno al incienso , y al principio lo parece pero, tras las notas altas, el perfume te hace sentir como si estuvieras sentado al lado de una humeante hoguera, disfrutando de tabaco y buen whisky. Me resultó curioso que el aroma de ese whisky me recordara tanto a Bois d’Ascese. Llegué a casa y… bueno, dormí, pero al otro día me puse Bois d’Ascese en la mano y al secar me di cuenta que no me había confundido. El parecido era chocante.

Bois d'Ascese

Bois d’Ascese (via fragrantica.es)

Naomi Goodsir habla de su Bois d’Ascese como de un perfume místico y espiritual, como el aroma de una capilla al anochecer, entre inciensos y silenciosos cánticos sagrados. Luckyscent, en mi opinión, hace una descripción mucho más acertada al recomendar la fragancia si estás familariazado con los Whisky de Islay, como Laphroaig o Lagavulin, y estás familiarizado con su especial carácter ahumado. Bois d’Ascese ha sido un perfume bien acogido por crítica y público, se le reconoce lograr una mezcla de humo, whisky y maderas muy realista y de calidad, y además hacerlo relativamente fácil de usar (Julien Rasquinet es realmente bueno con las notas ahumadas, su Russian Tea para Masque Milano también es espectacular). Me hubiera gustado saber qué hubiera pasado si Naomi Goodsir hubiera anunciado su Bois d’Ascese como el aroma de un buen trago de whisky de Islay, los perfumes relacionados con licores gozan de mucha popularidad. Muchos buscan notas licorosas en sus perfumes o directamente que huelan a algún licor. No es fácil lograr representar estos aromas con realismo y que, además, queden bien en un perfume. Pocos lo han logrado, pero han sido muy populares, desde el mítico Pure Malt de Thierry Mugler pasando por éxitos como Bois d’Ombrie (Eau d’Italie), 1270 (Frapin), Enigma pour Homme (Roja Dove), Sensei (Piotr Czarnecki) al, ya más reciente, homenaje de D.S. & Durga al Glen Livet de 18 años, Spirit of the Glen. Estoy seguro de que relacionarlo con el whisky hubiera creado aún más expectación entre unos aficionados que hubieran quedado muy satisfechos.

 Me puse a escribir para hablar de una afición y un whisky, y al final he hecho una reseña también de un perfume. Ambos me parecen muy recomendables, Bois d’Ascese es un perfume de mucha calidad con aroma ahumado, a maderas que arden en una hoguera con un toque dulce de whisky. No lo recomiendo a ciegas salvo que estés hecho a este tipo de olores, una persona “normal” lo puede ver muy dificil de usar. Yo no soy especialmente fan de los perfumes ahumados, sin embargo este entra dentro del limitado grupo de ahumados que disfruto, junto a cosas como Lonestar Memories (Andy Tauer), 1805 (Beaufort), Tabac Aurea (Sonoma Scent Studio), etc. . Su rendimiento es, además, bueno. Naomi Goodsir, como marca, se tiene ganado mi respeto: lanza pocos perfumes pero bien pensados, aportando algo distinto al género que toquen.

Mis valoraciones:

Johnnie Walker Double Black:    4ticks(quizás he sido muy blandito con el whisky, pero soy novato y… ya me volveré más exigente)

Bois d’Ascese:   4ticks

1 comentario

  1. Me parece muy buena la idea del maridaje entre el whisky y un perfume, en este caso. Pueden surgir cosas muy curiosas e interesantes.

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