Diptyque – Eau Lente

Diptyque fue una de las primeras casas niche que conocí cuando empecé en esto hace una decada. A pesar de no convencerme mucho lo que lanzan últimamente, por aquel entonces me enamoré de lo que hacían y cómo lo hacían. La mayoría de sus creaciones me conquistaban con la naturalidad y refinada sencillez que transmitían. No eran perfumes con muchas complicaciones pero tenían un carácter definido, y a pesar de no parecerse entre ellos tenían esa esencia Diptyque que los hacía reconocibles.

Eau Lente es uno de esos perfumes con alguna década a sus espaldas que, como otros de la firma, me conquistó en cuanto lo vestí. Muchos perfumes de Diptyque están inspirados en lugares y paisajes únicos. Eau Lente se inspiró en la historia, en aquellos tiempos de Alejandro Magno o Adriano en los que especias y resinas se quemaban de noche en cuencos de bronce para calmar cuerpo y espíritu con sus cálidos aromas balsámicos, preparándolos para lo que pudiera traer el mañana.

Eau Lente a mi me transmite exactamente eso: calma. Pero, cuidado, la calma acaba llegando tras un periodo de tiempo en la que el perfume enciende nuestros sentidos con una potente mezcla de especias. Clavo y canela, en su versión más picante y ardiente, proporcionan una salida explosiva, de las que pone tu nariz en alerta, con un punto casi metálico. A mi me sorprendió y, ciertamente, puede costar un poco si no eres un entusiasta de aromas picantes e intensos.

La magia llega pasados unos minutos tras los que, lentamente, llega la calma en forma de una sobredosis de opoponax que, poco a poco, toma el control de la composición. Esta resina transmite la sensación de estar quemando un incienso dulce, con toques de vainilla y ámbar, que poco a poco te envuelve con un aroma cálido, místico y muy relajante. A partir de aquí el perfume fluirá de forma calmada sin ofrecer cambio alguno. El opoponax asume el protagonismo y las especias sólo quedan para matizar ligeramente el aroma.

Durante horas puedo percibir ese rastro dulce y balsámico del opoponax que calma mis sentidos de una manera casi soporífera, en el mejor sentido de la palabra. Me transmite una paz y una armonía que creo que sólo puede experimentarse si vistes el perfume. Pruebas rápidas en mano pueden llevar a la confusión con Eau Lente. Tengo que reconocer que lo probé y no me agradó, pero fue vestirlo y ponerlo en mi lista de necesidades (problemas del primer mundo).

Eau Lente me resulta un bálsamo oriental con la magía de una época en la que Diptyque sabía lo que hacía, con un estilo único y reconocible. Una época en la que no importaba tanto más la calidad que la cantidad, y en la que la perfumería niche se diferenciaba del diseñador por ser distinta, no por ser mejor.

Quien busque un perfume personal, tranquilo y sin complicaciones, salvo poquito de mordiente inicial, debe darle una oportunidad a este perfume. Igualmente los amantes de los ámbar, resinas varias, inciensos y especias.

Mi valoración: 8 / 10

Veo que Diptyque lo ha etiquetado como exclusivo de boutique, supongo que pronto se dejará de ver por tiendas. Para entonces habrá que pedirlo a traves de su web o algo así, lo que da bastante pereza, pero es lo que hay.

También debo advertir que para este análisis he usado mi propio frasco de Eau Lente, que tiene ya unos años. No se si el actual ha sufrido algún cambio dramático.

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