Eau de Rhubarbe Ecarlate de Hermes – Análisis

Hermes es una firma que tiempo dejó de ser sólo reconocida por sus lujosos productos de cuero y relojes de alta gama. Hace muchos años que se aventuró en el mundo de la perfumería de lujo y se ha logrando éxito y reconocimiento con perfumes históricos como Eau d’Hermes, Bel Ami, Equipage o Caleche, creaciones de algunos de los mejores perfumistas de la historia. Pero no podríamos entender el éxito, tanto a nivel de críticas como comercial, de los últimos años sin tener en cuenta la figura de Jean Claude Ellena.

Ellena se convirtió en el perfumista en exclusiva de Hermes en 2004 siendo desde entonces responsable de más de 40 perfumes entre los que se encuentra el auténtico superventas Terre d’Hermes, la colección de Los Jardines de Hermes, las Eaux d’Hermes, Elixir des Marveilles, Kelly Caleche o la línea de alta gama de la firma, los Hermessence. Igualmente ha sido el responsable de la reformulación y actualización de todos los clásicos.

Toda la obra de Ellena, con un estilo muy reconocible, y su trabajo ha dotado de identidad a los perfumes de la casa. Por un motivo o por otro, uno puede oler un perfume de Hermes y piensa: tiene toda la pinta de ser un Hermes.

He hablado mucho del trabajo de Jean-Claude Ellena cuando esta entrada no debería tener mucho que ver con él. Hoy toca hablar de Christine Nagel. Y es que no todo dura para siempre. Nagel se unió en 2014 a Hermes para trabajar junto a Ellena con vistas a una transición tranquila en la dirección artística y creativa del patrimonio olfativo de la casa. Ellena se retiró en 2016 y Nagel tomó el mando. El estilo no ha cambiado significativamente y prueba de ello es este Eau de Rhubarbe Ecarlate del que os quiero hablar, primera creación de Christine Nagel para la firma, presentada junto a uno de los últimos, si no el último, de Ellena, Eau de Neroli Dore.

Eau de Rhubarbe Ecarlate

Notas: ruibarbo, frambuesa, almizcle blanco y lantana (nota no citada oficialmente, dato extraido de esta entrevista)

Siempre me gustó la dualidad del ruibarbo. Y es una dualidad por partida doble, porque es visual y olfativa. Su color verde se metamorfosea en rojo. De acidulado y crujiente, su olor pasa a ser suave y aterciopelado.

Christine Nagel

Ruibarbo (fuente directoalpaladar.com)

Para su primera creación para la casa, Nagel se ha inspirado en el ruibarbo. Una decisión que deja a las claras su intención continuista respecto al trabajo de Ellena pues es una de sus notas favoritas. Eau de Rhubarbe Ecarlate es todo un homenaje al ruibarbo. Como bien dice la cita de más arriba, el ruibarbo tiene un aroma afrutado, ácido con una textura crujiente, que se va suavizando y dulcificando. Esto está perfectamente trasladado al perfume. Como veis, lista pocas notas. A la vista de esto, y a primera olida, puede parecer simple, pero no por ello es simplista o está mal ejecutado. A veces lo más complicado es trasladar el aroma de una flor o un fruto a forma de perfume. Eau de Rhubarbe Ecarlate hace esto perfectamente.

Notas de frambuesa y una pizca de lantana, una flor cuyo aroma se parece al de la fruta de la pasión (según la propia perfumista), sirven para sublimar los aspectos más verdes y ácidos del ruibarbo, potenciando la sensación afrutada, jugosa y fresca que transmite el perfume. Se pueden apreciar finísimos y pálidos matices florales que dejan entrever una rosa muy delicada. Como buena colonia presenta un chispeante trasfondo cítrico que mezcla perfectamente con una buena dosis de almizcle blanco. Por suerte, este almizcle blanco, a pesar de ser limpio, nunca cae en territorios de jabón o lavandería. Aporta una base muy fina y transparente al perfume, a la vez que proporciona un buen agarre a la piel.

Eau de Rhubarbe Ecarlate se encuadra dentro de las eaux de cologne de Hermes. Hace honor al género con una composición poco complicada y fácil de disfrutar. Es refrescante y consigue recrear las notas afrutadas con calidad. Mantiene esa esencia refinada y reconocible de otras colonias de la casa, de hecho, una de las críticas que ha recibido, y con las que puedo estar de acuerdo, es que puede resultar excesivamente familiar, parecida a otras creaciones de la casa. Quizás la perfumista ha querido jugar sobre seguro, no arriesgar. No obstante, esto no es óbice para que el perfume sea sumamente agradable.

No es potente pero, al menos en mi piel, se agarra durante varias horas, aunque al cabo de una hora deje muy poca estela. No debemos olvidar que es una colonia, y en este género todo el punch suele estar en las notas altas para luego irse a bases ligeras y alto típicas. No obstante he de reconocer que en mi piel los tonos afrutados de Rhubarbe Ecarlate acaban durando un buen rato, aunque sea como skin scent.

Es cierto que no puedo dejar de tener en cuenta el precio. Con los precios en los que se mueven los perfumes de Hermes es posible que una eau de cologne de estas características pueda parecer poca cosa. Es normal que haya gente (me incluyo) que busque más cuando paga 8o o 90 euros. No obstante, a quien no le importe pagar estos precios por una colonia afrutada y con el clásico refinamiento de esta lujosa firma, debería probarlo. Por mis gustos personales, no creo que me comprara esta colonia, pero disfruto su aroma cada vez que la pruebo.

6,5 / 10

 

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